
Cuando hablamos de la transición del papel al formato digital no solo hay que tener en cuenta el ahorro en espacio físico, sino las ventajas en el acceso a los datos informatizados: es mucho más rápido y presenta menos problemas en general (cuántos viajes a la habitación del archivo nos vamos a ahorrar, cuántos documentos mal archivados vamos a dejar de buscar).
Casi todos llevamos ya una gestión totalmente informatizada de los ficheros de datos, sin embargo todavía se mantienen en la mayoría de sitios un respaldo en papel de la información almacenada digitalmente, por tanto su gestión nos sigue suponiendo un coste. En parte esto es debido a la necesidad legal de conservar los datos en un formato reconocido jurídicamente de cara a la Administración.
Es el caso de las facturas. Los empresarios y profesionales estamos obligados a emitir facturas por los bienes y servicios que ofrecemos. Asímismo debemos guardar las facturas que nos emiten para poder deducir las cantidades correspondientes ante Hacienda. En la mayoría de ocasiones se lleva la contabilidad con un programa informático, pero las facturas en papel siguen engordando los armarios.
La factura electrónica
Sin embargo la posibilidad de facturar vía telemática lleva con nosotros años. En 2003 entra en funcionamiento el Real Decreto 1496/2003 por el cual se reconoce jurídicamente la factura emitida por medios electrónicos. Esta factura debe cumplir ciertos requisitos para su validez:
- Contener los datos exigibles en cualquier factura
- Estar firmada digitalmente
- Tener el consentimiento del cliente, que es quien recibe la factura digital
El primer punto es obvio. El último tampoco hay que pasarlo por alto, la ley obliga a que el cliente dé su conformidad para que podamos facturarle de forma telemática. Aún llevo poco tiempo facturando de esta forma pero ningún cliente me ha puesto pegas de momento.
El punto que nos interesa es el segundo, debemos firmar digitalmente la factura. ¿Cómo? La cuestión requiere hablar de la firma o certificado electrónico (o certificado digital u otros sinónimos).
El certificado electrónico
Para firmar digitalmente vamos a necesitar un certificado digital. Este certificado digital pretende asegurar la identificación de un usuario en Internet y así poder “firmar electrónicamente formularios y documentos electrónicos con la misma validez jurídica que si firmara con su puño y letra el mismo documento en papel” (proyecto CERES, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre).
¿Cómo obtenemos nuestro certificado? Hay distintos emisores, yo voy a escribir sobre el certificado que emite la FNMT. En la web de CERES se explica el proceso con detalle, voy a comentarlo junto con algunas incidencias que podéis tener.
- En primer lugar debéis obtener un código a partir de vuestro DNI en esta página. Antes de empezar debéis tener en cuenta que este paso hay que hacerlo en el mismo ordenador y con el mismo navegador que usaréis posteriormente para descargar el certificado. Yo no lo hice así la primera vez y tuve que repetir todos los pasos :P Con Mac no conseguí que funcionara ni con Safari ni con Firefox, os recomiendo lo seguro, Windows XP y Explorer 8.
- En segundo lugar hay que acreditarse en una oficina de registro. Yo fui a Hacienda, pedí número para Certificados y entregué el código junto con mi DNI. En 24 horas te llega un SMS advirtiéndote que ya puedes descargar el certificado.
- Ya solo queda descargar el certificado desde aquí. No olvidéis usar el mismo equipo y navegador desde donde solicitásteis el código.
Una vez el certificado está instalado en el navegador hay que exportarlo. En este enlace se explica el proceso para IE8. Cuidado, hay que exportarlo protegido con clave o no funcionará.
Para terminar con los certificados quiero mencionar algo. Lo cierto es que antes de que la Administración se planteara estos temas ya los bancos, por poner un ejemplo, resolvieron la cuestión de la identificación con un simple nombre de usuario y contraseña, acompañada a veces por una tarjeta con una matriz de claves que te solicitan al entrar en el sistema. Yo digo que si a los bancos, que guardan tu dinero, les basta con un nombre de usuario y contraseña, a qué viene la Administración a complicar las cosas con un certificado digital. El certificado no deja de ser un archivo que puede ir en un pendrive y se puede extraviar, copiar y difundir por Internet incluso. En ambos casos el punto central de la seguridad es la contraseña, que debe ser secreta y observar ciertas reglas. Para la gestión segura de contraseñas recomiendo usar un gestor de contraseñas, yo personalmente uso Lastpass.
Digitalización de facturas en papel
La digitalización de facturas que nos emiten a nosotros debe hacerse con un software homologado por la Agencia Tributaria (ésta es la lista de programas homologados para la digitalización certificada de facturas). Mediante este proceso escaneamos y firmamos digitalmente una factura y el fichero resultante tiene carácter de original. Por tanto a efectos tributarios ya no necesitamos guardar la factura en papel.
El software que yo he estado probando es DigitalDOCU, está en la lista anterior, es gratuito y bastante sencillo de usar. Es una aplicación online que funciona con Java. Solo debemos tener conectado nuestro escáner e indicarle la ruta del certificado digital. El problema que me he encontrado es que no funciona ni con Mac ni con Windows 7, no he probado Vista o Linux. Solo he conseguido que funcione con Internet Explorer 8 en Windows XP.
El resultado del proceso es un PDF firmado. Cuando lo obtuve lo primero que pensé fue: ¿realmente este fichero es válido y puedo destruir la factura en papel? ¿Y si luego resulta que no lo he hecho bien? Así que guardé el documento y mi firma en un pendrive y fui a Hacienda a hablar con el responsable de microinformática para que me validara la operación y quedarme tranquilo. Lo cierto es que el señor que me atendió parecía perdido en el terreno de las facturas digitales. Después de cerca de una hora de charla (en un lenguaje burocrático que estaba fuera de lugar) y alguna prueba, me dijo sin mucha seguridad que sí, que el fichero le parecía correcto. Ya digo que no me dio seguridad y de momento voy a seguir guardando papeles por si acaso. Si hacéis la misma prueba que yo y conseguís verificar el resultado, me gustaría que dejaseis un comentario en este blog (gracias).
Emisión de facturas digitales
Queda el proceso de emisión de facturas. Soluciones informáticas para facturación hay muchas, algunas especialmente indicadas a pymes y autónomos. Como viene siendo habitual en el blog voy a quedarme con una que ofrece sus servicios online, además de que es muy sencilla de usar a la vez que potente: Endeve.
Endeve te ayuda a llevar un control de ingresos y gastos, hacer presupuestos y emitir facturas firmadas con tu certificado electrónico. En su plan básico se pueden emitir 100 facturas y enviarlas por correo electrónico, así como llevar un registro de clientes y proveedores. El plan Plus (9€ al mes) son 500 facturas y 1 Gb de almacenamiento para archivos adjuntos, lo cual estaría muy bien para subir tus facturas firmadas y asociarlas al gasto correspondiente si no tuviese un límite de 500 Kb por archivo. Es de esperar que más pronto que tarde aumenten este límite porque un archivo PDF firmado puede pesar más que esos 500 Kb.
El plan estrella de Endeve es el Pro (19€ al mes), se pueden emitir un número ilimitado de facturas y la capacidad de almacenamiento para adjuntos sube a 5 Gb. Además añade una función llamada “Modelo 303 del IVA” que me gustaría mucho probar pero de momento solo soy un usuario “Plus”.
Endeve es una herramienta extraordinariamente sencilla de usar y con la ventaja de ser Saas, es decir, es online y no necesita ninguna instalación.
Y hasta aquí mi experiencia con facturación digital. Si queréis profundizar un poco en cuestiones legales os recomiendo el blog de @abonauta, en especial los artículos La factura electrónica, esa gran desconocida y Firma electrónica: tu identidad digital en la red.






